¿ES POSIBLE OBTENER EVIDENCIA GENÉTICA CONFIABLE DE UN ASALTO SEXUAL SIN QUE ESTE SE HAYA CONSUMADO O EL SOSPECHOSO SEA AZOOSPERMICO (NO PRODUCE ESPERMATOZOIDES)?

En los delitos  de índole sexual, como parte de los análisis de laboratorio, es posible realizar una identificación humana por ADN pese a obtener un resultado negativo en el  análisis Químico de los indicios para la identificación de espermatozoides; ello debido al principio de intercambio; “cuando dos objetos entran en contacto, hay intercambio de material” (Dr. Edmond Locard 1877-1966).

 

El  ser humano despide aproximadamente 400,000 células de piel diariamente. Cada centímetro cuadrado de la piel contiene 100 glándulas sudoríparas y 10 glándulas sebáceas. Las secreciones producidas dentro de estas glándulas llegan a la superficie de la piel a través de conductos y poros, exponiéndolos así a grandes números de células portadoras de ADN a la superficie de la piel. Estas células representan fuentes potenciales adicionales de ADN aparte de la gran cantidad de células de la piel que se desprenden diariamente.

 

Las células de la piel están nucleadas, y cada célula humana contiene aproximadamente 5 picogramos de ADN nuclear. En la actualidad, el perfil de ADN por PCR produce rutinariamente perfiles completos con 100 picogramos o menos de ADN purificado. Por lo tanto, tan solo 20 células serían suficientes para producir un perfil genético lo que decreta a la superficie de la piel como una fuente potencial de ADN con la gran cantidad disponible de células nucleadas para la transferencia, y el pequeño número requerido para producir un perfil, es fundamentado científicamente que en un contacto sexual el ADN masculino puede transferirse al canal vaginal a través del coito sin eyaculación de tal manera que las células masculinas no espermáticas podrían ser células epiteliales o inflamatorias exfoliadas como resultado de la penetración al  ponerse en contacto piel con piel, generará un intercambio de material biológico (células nucleadas) con gran potencial para el desarrollo de perfiles genéticos.

 

Es así como las muestras de análisis genético presentan una elevada posibilidad de contener una mezcla de células epiteliales procedentes de la víctima y el agresor y obtener perfiles genéticos que al ser comparados con los obtenidos de muestras de referencia (victima y victimario), establecer si existe o no una correspondencia.